viernes, febrero 29, 2008

El sexo y la muerte

"...la vida se ha pulverizado en la infinidad de individuos más o menos diferentes unos de otros a fin de tener un número de posibilidades igualmente infinito de sobrevivir a las infidelidades del medio. Si la tierra se enfriara (...) la mayoría de los seres vivientes peligraría, pero gracias a su variedad, siempre se encontrará en ellos que cierto número de sus cualidades particulares se adaptarán a las nuevas condiciones exteriores. De esa multiplicidad de individuos resulta la necesidad de reproducción, es decir el paso de un individuo a otro más joven, (...) sacrificio del individuo a la especie que siempre se consuma en secreto en el acto de procreación. Así, la sexualidad (...) es la presencia viviente, amenazadora y mortal de la especie misma en el seno del individuo. Procrear es suscitar la generación siguiente que inocentemente, pero inexorablemente, empuja a la anterior hacia la nada. Apenas los padres han dejado de ser indispensables ya se vuelven inoportunos. (...) A partir de ello, resulta muy cierto que el instinto que inclina los sexos uno hacia el otro, es un instinto de muerte".

Michel Tournier. Viernes o los limbos del pacífico. Caracas: Monte Ávila, 1971.
* * *

5 comentarios:

J. L. Maldonado dijo...

Pipol, interesante texto. Cruel pero cierto -al menos en algunas ocasiones- de que se vuelvan inoportunos. Vaya instinto.

Pd. Excelente libro el de Teresa.

Gizela dijo...

Vengo desde palabras y escombros
Coincido..interesante pero cruel
Un saludo venezolano desde Madrid
Gizz

Azul... dijo...

Cruel pero certero, sí señor...

besos!

Yessi dijo...

Bueno, la mayoría lo dice y es verdad, el texto es un tanto cruel, fuerte y quizas hasta agresivo en cierto punto, pero muy cierto....ha sido interesante leerlo.

Abrazos.

Day dijo...

Interesante.... Atroz pero real....