
¡Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!
Creo que ya hemos llegado al final... más 2.000 años destruyéndonos, destruyendo al planeta, destruyendo cada centímetro de lo que nos rodea... No hemos aprendido nada: hemos creado y recreado, hemos inventado cosas impensables, y no sabemos sino destruirnos con ellas... degradar y destruir... ¡Ya basta! ¡Que disparen los malditos misiles de una buena vez! ¡Acabemos con esto!
¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!
¡Más valdría, francamente, qué se lo coman todo y qué más da!...
La muerte nos circunda siempre por nuestra propia causa. La buscamos vehementemente, con todo éxito, nos acaba y la seguimos buscando, sin escatimar esfuerzos. La miseria nos consume y la aupamos, con conquistas, con independencias, con revoluciones, con acuerdos, con democracias y con pacificaciones.
¡Y si después de tanta historia, sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de esas cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!
¡Y si luego encontramos,
de buenas a primeras, que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros,
por el peine y las manchas del pañuelo!
¡Más valdría, en verdad
qué se lo coman todo, desde luego!
Las lágrimas de unos pocos no pueden apagar el fuego de la mayoría. El ser humano se quiere destruir; tiene más de 2.000 años intentándolo... ¡Ya basta! ¡Que disparen los malditos misiles de una buena vez! ¡Acabemos con esto!
¡Dejemos de hablar y terminemos con esto!
Se dirá que tenemos
en uno de los ojos mucha pena
y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha pena...
Entonces... ¡Claro!... Entonces... ¡ni palabra!
(Texto en cursivas de César Vallejo: "Y si después de tantas palabras". Poemas humanos)





